RESEÑA: Nada original pasa en el primer volumen de Ultraman.

El primer volumen del manga de Ultraman (2011, Viz Media en Japón, 2019, Panini en México) logra lo impensable: es una historia que cabe en un anime de 22 minutos, y la cuenta a lo largo de mas de 200 paginas sin agregar nada. Si has visto el trailer del anime, ya conocer un tercio del primer volumen.

El equipo creativo, formado por Eiichi Shimizu como guionista y Tomohiro Shimoguchi como artista, se muestran influenciados por el estilo americano de cómics de la primer década del 2000, llamado a veces “decompression”, pero únicamente en lo superficial. Cada acción toma tantas páginas como es posible, e incluso repite acomodos de paneles, donde al menos uno se desperdicia para crear una pausa innecesaria en el flujo.

También obviamente influenciado por las mas recientes interpretaciones de Iron Man son los personajes Ultraman. Cada uno usa una armadura gris con rojo, todos con algún tipo de Arc Reactor como el personaje de Marvel.

La historia es sencilla. Actúa como una secuela alterna de la serie tokusatsu de los 60s, donde el huesped terrestre de Ultraman ha tenido un hijo, y este ha heredado algunos de los poderes del Gigante de Luz. Nadie se vuelve gigante, y los kajius son ahora de tamaño humanoides.

Se supone que en futuros volúmenes se pone mejor, pero Panini lo publica bimestral, así que habrá que esperar de 4 a 6 meses para ver la mejora. La serie aún no termina en Japón y lleva al menos 12 volúmenes.

La adaptación anime CGI debutará en Netlix a nivel mundial el primero de abril de 2019.

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